Viaje a las estrellas

Sabemos que los viajes a otras galaxias alteran los parámetros temporales. Ya lo hemos comprobado por viajes anteriores que Albert Einstein tenía razón, el tiempo es relativo. Yo, por ejemplo, voy a partir mañana al amanecer a un planeta lejano con la certeza de que al volver a la tierra mis seres queridos ya habrán muerto por lo menos un siglo atrás.

Para mí y para la gente de mí expedición el trayecto programado nos llevará unos dos años y para los habitantes de mi planeta muchísimo más, unos 200 años aproximadamente, lo cual genera en todos nosotros los que viajamos y los que se quedan aquí una terrible conmoción.

Esta investigación galáctica y su consecuente viaje a las estrellas se viene programando desde que dirijo el observatorio y es uno de mis más preciados proyectos. Todos los que organizamos el viaje hemos trabajado con mucho entusiasmo y dedicación sabiendo los riesgos que corríamos. Si bien los hemos aceptado con mucha entereza, últimamente, en mi experiencia personal esta situación se me ha complicado muchísimo. Hace unos meses he conocido una persona. Con ella hemos iniciado una relación amorosa que nos ha devuelto la felicidad perdida y tener que separarnos por razones obvias, me genera una angustia indecible.

Es más, en este momento quisiera encontrar las palabras adecuadas para hablar con ella pero la verdad es que no sé qué decirle, no sé cómo expresar lo que siento y esto me trae un gran dolor de cabeza. Por un lado veo en esta exploración galáctica mi deseo realizado pero a la vez siento que mi relación amorosa será interrumpida y esto último no me gusta nada.

¿Cómo seguir una relación a distancia cuando cada vez que yo me conecte, aunque sea cada cinco minutos ella sentirá que ya pasaron varios años?  ¿Cómo podré realizar mis tareas en la nave si me tomara tal dedicación? Cada vez veo más claro lo inevitable…

Me llegan mensajes desde la plataforma de despegue… debo atender…

Mil disculpas. Vuelvo a mis reflexiones y a nuestra conversación mi querida amiga Mara.

Sé que debo partir con esta emoción perturbadora y no sé cómo resolver el problema. Qué poco de lo personal tenemos en cuenta cuando nos entusiasmamos con un gran proyecto, con una gran aventura. Los científicos no tenemos entrenamiento en lo emocional, nuestra formación es excesivamente racional. Sólo me queda una posibilidad remota y es que en esa lejana galaxia y en ese nuevo planeta haya una civilización más avanzada que la nuestra que ya haya desarrollado como modo de viaje la tele transportación instantánea. De ese modo sólo serían cien años en vez de doscientos, solo nos distanciarían los años de la ida. ¿Será posible en nuestro planeta retrasar la muerte unos sesenta o setenta años más? No me importaría encontrarla viejita a Magda.

Me vuelven a llamar de la plataforma, tengo que contestar…

Disculpas nuevamente amiga mía, me tengo que presentar para el cheking, ¿vos podrás explicarle a ella mi desconcierto?

Mara como corresponde me contesta que soy yo la única indicada para dialogar con Magda.

Pero a su vez me da una idea: una robot. Me pide que grabe mi mensaje y que ella se lo aplicará a una humanoide que me representará. Mara la va a diseñar.

-Brillante idea, amiga mía.

En el poco tiempo que me queda nos ponemos a programar la humanoide. Mara se está dedicando a diseñar el modelo y yo a grabar mi mensaje. Debo aclarar que el modelo que me está mostrando Mara está perfecto. Se parece a mí pero es más delgada, sin arrugas y sin escoliosis.

Va la grabación de mi voz, toma 1: Querida Magda, te quiero con todo mi corazón, pero como vos ya sabés soy una mujer de las ciencias duras y me faltan las palabras para expresar todo lo que siento. Soy consciente de que sos una bella persona y que tu presencia en mi vida es un regalo inigualable. Quisiera estar junto a vos todo lo que me queda de vida pero el destino nos ha de separar. Hay muchas cosas que nunca te dije. Por ejemplo que me hubiese gustado pasar más tiempo en tu compañía y no tantos días trabajando en mi oficina. Podríamos haber compartido más cosas juntas como viajar a los lagos, disfrutar del sol y la lluvia, salir a bailar. También me hubiese gustado escribirte poemas… ¡Mi amor! ¿Me contarás tus secretos, tus fantasías, tus miedos? Soy consciente de que fueron muy pocos los momentos de intimidad. Perdoname. En mi mundo interno estabas presente todo el tiempo. Aunque en ese mundo no sé si eras vos o la mujer que yo deseaba que fueras, viste que se mezclan la realidad y el deseo y construyen a alguien que no es real del todo. Cuantos diálogos que no se dieron y ahora este monólogo que espero no te aturda. Si querés podés contestarme. Hay un dispositivo de grabación en el cuerpo de la androide que me sustituye que lo va a enviar directamente a la nave y a mí, personal y exclusivamente.

Grabación toma 2: ¿Me pregunto si la distancia y el tiempo borrarán o intensificarán mi deseo? ¿Memoria y deseo me construyen o me destruirán? ¿Qué habrá de vos en mí y de mí en vos, día tras día? Somos un misterio los humanos, los humanoides un poco menos…

Introducción libre de la humanoide: Pero a veces cuando estoy a tu lado quisiera sentir lo que siente Ana por vos.

Grabación toma 3: Estoy de acuerdo con la libertad de expresión pero esta intro de mi suplente humanoide me empieza a perturbar, ¿me estará sustituyendo demasiado bien?

Escucho el mensaje de Magda.

Magda: -Estoy un poco confundida, ¿es tu voz la que me habla? A veces me parece que sí sos vos pero a veces me parece estar con otra. Tus palabras me llegan como nunca me llegaron, ¿qué contradicción produce la distancia por qué te estoy sintiendo cada vez más cerca? ¿Es tu voz que me muestra su alma, su espíritu o lo que sea que es?

Creo que necesito una psicóloga, voy a consultar a Gaby. Ella tendrá que subir hasta la plataforma.

-Te va ser difícil sostener la neutralidad en el viaje, te veo muy comprometida emocionalmente.

Me quedo reflexionando sus palabras y la llamo a Patricia que está en contacto con la familia de Gagarin. Quiero saber qué me pierdo si no viajo. Consulto con Patricia si Gagarin dejó algún mensaje sobre el estado místico en el espacio. Según las crónicas de Gagarin, declara la familia, él solo veía que se podía e3xtender el comunismo a otras galaxias. ¡Qué coherente este hombre!

Faltan 27 minutos para el conteo final y debo decidor si viajo o dejo a la androide que simula ser yo, en mi lugar. Ella no tiene problemas con el tiempo como yo que tengo fecha imprecisa de terminación.

Ya viene la androide para ocupar mi puesto. Mara me dice que no la ve muy convencida.

¡Qué encantadora debe ser Magda que ha conmovido hasta una simuladora!

Tengo que convencer a la androide que me remplace. Le explico que ella no va a envejecer como yo y que va a recibir todos los honores cuando el viaje sea un éxito… ¡Eso me lo voy a perder, qué pena!

Damos vueltas como una ruleta mirándonos a los ojos, La androide y yo, yo y la androide, vamos a dejar que el destino decida quién se queda en la nave, cuando empiece el conteo, la que abre primero las puertas del ascensor, baja a la Tierra.

-¡No! Ma qué destino –me digo a mi misma- estás frente a una androide más fuerte, más eficiente, te va a ganar de mano… dudo – Pero si tiene algo de mí… yo si fuera ella dejaría que gane la humana.

Seguimos dando vueltas mirándonos a los ojos mientras yo (la humana) sigo dudando- Estás pensando como acuariana, ella es sólo una máquina no tiene ética.

Entonces me decido, doy un manotazo, apago su batería, se cae al suelo, yo pego un salto por encima de su carrocería y abro la puerta del ascensor. ¡Magnifica Humanitas!

Ya desde la tierra aviso a mi tripulación de mi picardía y les comunico que activen nuevamente a esa androide, ella está más capacitada que yo para conducir la nave, pero también les aconsejo que no la pierdan de vista, no sé hasta qué punto puede una máquina tomar decisiones alternativas.

Vuelvo a mi oficina a seguir el trayecto de la nave y Magda viene a verme. Nos damos un abrazo y ella se sienta a esperarme. Vuelvo a mi trabajo y ella está ahí mirandomé. Podré seguir siendo fiel a lo que siento o mis responsabilidades se interpondrán entre nosotras. Pude abrirme a ella bajo presión, pero ahora ¿volveré a cerrarme? Escribo algunas indicaciones y las envío al chat del trabajo. Dibujo una flor en una hoja y se la doy a Magda, ella me mira extrañada, yo pienso que esa es la carta cursi de mi cambio.

-¡Vamos querida!-le digo y la tomo de la mano. La gente de la oficina nos mira mientras salimos, me pregunto ¿qué sentirán por mí, sorpresa, preocupación, lástima?

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Autor: Ana Rubiolo

Mi nombre es Ana Rubiolo, soy fan de la Astrología y el TAROT. Escribo mis sueños y sus imágenes son una fuente de inspiración para mis cuentos. La ficción, los sueños y las experiencias vividas van rondando en mi escritura.

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