Cuento 2

Tuve un zueño con Z

con Z de Zamba, Zamba de acá y Samba pa tí

Una pareja crea una escuela de música en un barrio de Buenos Aires, pongamos San Telmo… La escuela va creciendo, muchos inscriptos, muchos días de clase y llega la muestra de su arte a fin de año. Salen a la calle a tocar… el piano con rueditas lo empujan dos compañeros y la pianista va tocando con alguien que empuja la silla con rueditas de la pianista sentadita tocando las teclas, ja ja y ¿no se cae? No se cae… Hay una trompeta que ejecuta un chico muy flaco y alto, cada instrumento tiene su tocador… un bombo con platillo lo toca una gordita muy sexi, un redoblante suena de la mano de une peticite no binarie y así… La banda se expresa en una calle angosta y las paredes retumba el sonido festivo, alegre, provocativo. La gente acompaña bailando, gritando, disfrutando. El director sonríe y mueve su barita con intención rítmica, por momentos cede su puesto a la directora que también toca el saxo. Cuando dirige mueve el saxo para todos lados, hay un vientito muy chiquito que si estas cerca lo podés escuchar. Sí… sale del saxo. El saxo habla desde su viento y el viento sopla y sopla y sopla por las calles de Buenos Aires. Tal vez por eso se llame así, el buen aire que hace música en los vientos, en el piano, en la percusión y en las voces…

Cuando se mezclan los ritmos se mezcla la gente pero dentro de esa gente alguien desentona porque viste totalmente de negro con cadenas y piercings. (¡Apareció la Panqui fugitiva! Que viene de mi otro cuento) La chica no se divierte como los otros…

¡Oh! alguien del grupo de músicos está desafinando… ¡Ah! es la violinista… ¡Qué problema!… ¿Cómo le decimos? Ella no se autopercive desentonada…

La pianista que a su vez es farmacéutica inventó una pastilla para armonizar la zona del cerebro que produce disritmia musical, ¡vamos con estas pastillitas!… Tienen forma de confites, hay que darle una dosis y ver cómo resulta ¿quién la convida?… Yo dice el Flaco o sea el trompetista.

Con un gesto seductor muestras dos pastillas en su mano una roja y otra azul “tomate las dos” le dice a la violinista. Ella lo mira desde abajo porque es muy pequeña y obedece. Toma su violín y lo ejecuta, unos sonidos extraños son captados por la chica de negro que comienza a moverse junto a la violinista y entre las dos serpentean sorprendiendo al público y a los músicos que perciben que una nueva melodía surge en este momento ¡Es el cambio acuariano que estábamos esperando! Piensa la bombista y hace sonar los platillos…  Un público joven maravillando sabe escuchar el rapeo sonoro…

OooooHHHH! Mucha gente no reconoce el nuevo arte sonoro…

De repente surge una grieta en la calle, entre los adoquines se abre un bache enorme, una rajadura que toma el largo de la calle, de un lado los que bailan con la panqui de negro del otro los que escuchan sin entender como paralizados…

Un sonido espectral surge desde abajo, son gritos ahogados, tambores difusos, lejanos. Viene del pasado. Un pasado colonial aberrante, sangriento. La grieta va tomando sentido histórico.

¡Son los ancestros que nos están mensajeando¡ Grita una morocha afro. ¡Bailemos con ellos¡ Grita otro muchacho conmocionado.

El sonido desde abajo de la grieta va creciendo, hay gente que huye de ahí, tienen miedo. Es el pasado que en enroscado en su cinta de moebius reaparece.

Ahora es la violinista quien dirige la banda musical, los tonos son más agudos y más graves, el ritmo se acelera y el impacto emocional es de una intensidad conmovedora.

Presente, Pasado y Futuro confluyen en una sinfonía instrumental y corporal. Bailar la vida en todas sus dimensiones.

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Autor: Ana Rubiolo

Mi nombre es Ana Rubiolo, soy fan de la Astrología y el TAROT. Escribo mis sueños y sus imágenes son una fuente de inspiración para mis cuentos. La ficción, los sueños y las experiencias vividas van rondando en mi escritura.

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